
Alguna vez, le dije a alguien que “el arte era aquello que el alma le susurra al pensamiento cuando este descansa”, pero, pretensiones al margen, en verdad no tengo idea de que se trate el arte. Digamos, las palabras por si mismas no tienen limitaciones más que aquellas que puedan encontrar en nuestra propia ignorancia (desconocimiento), entonces, sucede que, cuando queremos explicarnos o entender o dar a conocer o compartir aquello que excede a nuestro comprendimiento cotidiano, aquello que nos ronda y esta, a veces, tan próximo a los sentimientos que se nos hace casi imposible el poder contar, simplemente necesitamos a alguien que pueda hacerlo, necesitamos, a un artista.
